Cómo coleccionar billetes (III)

En este apartado trataremos sobre los billetes de la guerra civil, se dividen en dos apartados, emisiones provisionales y billetes resellados y estampillados.

Emisiones provisionales

A partir del 18 de Julio de 1936, España se queda dividida en dos zonas, que como todos sabemos se denominaron Zona Republicana y Zona Nacional.

Las provincias del norte de España: Vizcaya, Santander y Asturias, que pertenecían al bando Republicano por su situación geográfica, se vieron aisladas del resto de provincias afines al régimen republicano. Entre los problemas que se les plantearon está el de la escasez de papel moneda, y que las reservas de billetes que había en las sucursales del Banco de España no hacía pensar que durarían hasta el final de la guerra, aunque luego la duración en estas provincias fue más corta de lo que se pensó en su primer momento.

La solución que se tomó fue habilitar como billetes los talones al portador que existían en las sucursales del Banco de España, librados por los bancos privados y Cajas de Ahorros que existían en este momento. Fue una medida que satisfizo las necesidades básicas del papel moneda por el momento. Pero pronto surgió el problema del papel utilizado, que como no es el normal para hacer billetes enseguida se deterioraba y además no tenía la más mínima medida de seguridad.

Posteriormente, Gijón y Bilbao procedieron a una segunda emisión fechada en 1937 de mucha mejor calidad tanto de papel como de grabado, pero que apenas circuló o incluso ni llegaron a habilitarse como billetes ya que no se numeraron, como es el caso de las Emisiones de Bilbao de 500 y 1000 ptas que podemos encontrar hoy con las matrices originales. Al ser tomadas estas Provincias por las Tropas Nacionales, dejaron de tener valor y se desmonetizaron todas estas emisiones provisionales. Incluso la posesión de este tipo de billetes podía ser peligroso, por las connotaciones políticas que tenían.

En Gijón la emisión de 1936 pasó a denominarse popularmente “los Belarminos” ya que un importante dirigente republicano que se llamaba Belarmino se tomó bastante interés en instaurarlos como billetes oficiales y obligaba a la gente a cambiarlos por los del Gobierno Central y por monedas de plata que todavía se usaban. Es curioso que de esta serie el único billete que se puede encontrar nuevo es el de 10 pesetas, del cual apareció una pequeña cantidad con la consiguiente satisfacción por parte de coleccionistas que por lo menos pueden aspirar a tener un billete nuevo.

Guipúzcoa, a pesar del breve periodo que perteneció a la Zona Republicana, también emitió una serie de billetes provisionales, pero debido a la problemática política del momento fueron destruidos rápidamente en su totalidad y apenas han quedado dos o tres ejemplares para conocer como fueron, aunque son de una rareza extrema.

La Generalidad de Cataluña y el Consejo de Asturias y León hicieron también una emisión provisional para paliar la escasez de moneda fraccionaria, siendo la emisión de la Generalidad escrita en catalán (a diferencia de todas las otras que están en castellano). Fue de las más utilizadas ya que Cataluña permaneció más tiempo afín a la República.

Hubo un tiempo en que podíamos permitirnos el lujo de coleccionar los diferentes bancos libradores en las emisiones de Santander y Bilbao, y de hecho hay catálogos en los que salen reflejados todos los que hubo, pero esto es cada vez más difícil, porque los billetes que llegan a nuestras manos hoy en día cada vez están más deteriorados.

En conclusión, esta parte del coleccionismo de billetes es el más temido por todos los coleccionistas porque resulta, por un lado, que son unos billetes muv simples y, por otro, que suelen estar muy deteriorados, por lo que casi todo el mundo los va dejando para el final, hasta que ya desesperados los compran como los encuentran y no los quieren volver a ver.

 1936

Billetes resellados o estampillados

El Banco de España, debido a la Guerra, se encontró con su organización a nivel nacional dividida en dos partes, y con un sistema Político-Económico muy diferente.

Por una parte el Banco de España, de Zona Republicana cuya centra! continuaba estando en Madrid siguió poniendo en circulación el papel moneda que existía en las sucursales que dependían de él, con el consiguiente problema inflacionista.

Por otra parte el Banco de España de Zona Nacional con su central en Burgos, lo primero que hizo fue declarar ilegítimos los billetes, incluso los certificados de plata que hubieran sido puestos en circulación con posterioridad al 18 de Julio de 1936, un poco más tarde y con las bases de lo que sería la política económica, se dispuso el resellado de todos los billetes que existían en la Zona Nacional.

El plazo para el estampillado fue breve: 5 días para los que permanecían en la reserva de los bancos tanto del Banco de España como de los privados. A los particulares se les concedió un plazo un poco mas largo, consistiendo en quince días, para llevar a estampillar los billetes que tenían en su poder.

El resello debía estar hecho manualmente y de uno en uno, pero en algunos billetes el cuño salió un poco menos preciso que en los demás e incluso en algunos debía repetirse, apareciendo entonces dos resellos iguales en el mismo billete. El resello debía ir colocado en el centro del billete, para que no dificultara ei examen de la legitimidad de! billete. Esto afectaba a los billetes de 25, 50 y 100 pesetas, que eran más pequeños; para los de 500 y 1.000 pesetas, éste debería ir colocado en el margen superior derecho.

Posteriormente en Zona Republicana se tomó la misma medida y se procedió a resellar gran número de billetes que estaban en circulación. A diferencia de la Zona Nacional, en la que el resello estaba en el centro, aquí se situó en el margen superior izquierdo, siendo el sistema de resellado igual que en la otra zona.

Con esta normativa se procedió a estampillar todos los billetes que en aquella fecha estaban en circulación, es decir, las emisiones de los años 1906 y 1907 (aunque los valores de estas emisiones de 50O y 1.000 ya era mucho más raro verlos circulando). Los que circulaban más corrientemente eran los años 1925, 1926, 1927 y 1928 aunque de éste último año solo se estampillaron los de 25 y 50 pesetas.

Los billetes con resello de la República fueron desmonetizados al terminar la guerra mientras que los resellados de la Zona Nacional siguieron conservando su valor, pudiendo ser canjeados por cualquiera de las emisiones posteriores que se fueron haciendo para el Banco de España, lo que da más rareza a este tipo de billetes, especialmente a las emisiones de 1906 y 1907, que fueron estampillados a marchas forzadas para cumplir con la normativa. Si a esto se le suma el uso prolongado que se le dio a estas emisiones de 1906 y 1907 de treinta años, nos hace comprender que el estado de conservación en estos billetes no es lo más importante sino la claridad del resello.

Se puede dar ei caso de duplicidad de resellos, es decir, billetes que circularon en las dos zonas, pero son bastante difíciles de encontrar, porque no debía ser frecuente resellar dos veces. Sólo cabe la explicación de que al estar uno de los resellos muy borrado, se volviera a resellar con el de los contrarios.

Tenemos que mencionar aparte el billete de 50 pesetas de 17 mayo de 1927 ya que este el único billete que se puede encontrar con tres resellos, uno en tinta con la leyenda REPÚBLICA ESPAÑOLA (la tinta se puede encontrar en varios colores, aunque la más normal es la violeta) y dos resellos secos, el de Franco y el de la República, lo que suele pasar es que el resello en tinta obstaculiza la visión del sello seco de la República.

Existe otro tipo de resellos que funcionaron durante la contienda, pero del único que tenemos constancia es en el que aparece la leyenda ARRIBA ESPAÑA BURGOS, sólo se imprimió en dos billetes que son el de 25 pesetas del 12-10-1926 y las 25 pesetas de 15-8-1928. Fue muy poco utilizado y, prácticamente, sólo al principio de la guerra.

El coleccionismo de billetes resellados está irrumpiendo con fuerza. Lo único que frena al coleccionista es la falta de material en un estado aceptable y, quizásm también, la falta de información al respecto, porque sólo hay un catálogo que estudie con profundidad todo el tema de los resellos, y quizás reste popularidad a un tema tan interesante.

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