Cómo coleccionar billetes (VII)

Asignados imperiales

Se conocen dos emisiones distintas, 1813 y 1814. Es dudoso el motivo de emisión y puesta en circulación. Lo más destacable de estos billetes es la calidad del papel que es muy distinta de la utilizada en el época, y también es extraña la utilización de la peseta como unidad monetaria, cosa inusual.(Pinchar sobre el billete para verlo en tienda )

ASIGNADO IMPERIAL

 

Billetes locales

Son los emitidos durante el periodo de la Guerra Civil 1936-1939.

En la denominada Zona Nacional son muy raras estas emisiones en papel moneda, siendo más frecuentes en moneda metálica.

Por el contrario, en la Zona Republicana las emisiones de billetes locales fueron muy numerosas, ya que podí­an emitir billetes los Ayuntamientos, Colectividades, Sindicatos, Batallones, etc..

Se da la particularidad en esta Zona Republicana que al existir muchos pueblos con nombres relacionados con la Monarquía o con la Iglesia, les fueron cambiando el nombre (Albalate del Arzobispo por Albalate Luchador-Teruel), San Lorenzo del Escorial por Escorial de la Sierra (Madrid). Algunos de estos pueblos emitieron billetes antes y después de haber cambiado el nombre.

Final de las emisiones en la zona republicana

El desbarajuste que había organizado la variedad de papel moneda local fue tal que tuvo que intervenir el Gobierno Central de la República, con un decreto fechado en Valencia en Enero de 1938 que terminó radicalmente con estas emisiones declarándola ilega­les, al reconocer que según la Constitución vigente, sólo podía emitir papel moneda el Gobierno Central. Para sustituirlos se pusieron en circulación unos dis­cos de cartón duro fabricados por la F.N.M.T. a los que se fueron adhiriendo sellos de Correos de valores diversos (hoy en día también existe coleccionismo de estos cartones denominados moneda sello).

El coleccionismo de los billetes locales tiene muchas  posibilidades,porque  aunque el coleccionista suele empezar siempre por su  pueblo y los mas cercanos a su zona  bien en castella­no, o en catalán, luego suelen terminar coleccionando todos los que caen en su mano a un precio asequible.

En estos billetes todos nos olvidamos de las conservaciones, lógicamente si podemos elegir vamos al más perfecto (aunque ello en ocasiones puede crear dudas en cuanto a su autenticidad) pero normalmente lo que más nos motiva es tener el mayor número posible de billetes, porque en función del número del que dis­pongamos, nuestra colección será más o menos inte­resante; a partir de mil billetes diferentes, la colección empieza a ser interesante.

El tema que más preocupa a los coleccionistas es el de las falsificaciones, ya que existen ,hoy por hoy, pocas personas que no puedan decir con exactitud si un billete es falso o no, aunque hay algunos que su sim­ple aspecto externo no nos deja lugar a pensar que sea auténtico.

El precio de este tipo de billetes ha tenido últimamen­te un incremento importantísimo, ya que ha aumenta­do el número de coleccionistas , aunque el mayor número de ellos sigue estando en Cataluña y Valencia.

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